Historia del Cuerpo de Ciclistas
ENCUENTRO CICLÍSTICO EN QUILICURA
Una inquietud esperada, vio sus frutos el 21 de mayo de 1988, al reunirse en el templo de la Iglesia de Quilicura un grupo de aproximadamente noventa ciclistas provenientes de algunas Iglesias de Santiago y Quinta Región, con el fin de dar vida la formación de un Cuerpo Ciclista a nivel de Corporación.
Fue tal el entusiasmo que despertó este encuentro que desde el día viernes 20, comenzaron a llegar hermanos provenientes de las Iglesia de Los Andes y 1ª de Llay Llay, con los cuales se participó de una reunión previa gozándonos en el Señor.
El día 21, desde muy temprano comenzaron a llegar los ciclistas provenientes del Área Metropolitana, de las Iglesias 1ª de Peñalolén, Colón Oriente, Estación Colina, Renca, La Pintana, Ñuñoa (en la actualidad Macul), Quilicura, dándose comienzo a las 10 horas a este torneo, con un Devocional dirigido por nuestro Pastor Anfitrión, Presbítero Nacor Arredondo Moya, quien en reemplazo del Siervo de Dios, nuestro Obispo, nos impartió la palabra del Señor basada en el Evangelio de San Lucas cap. 12 vers. 35 al 40, instándonos a ser esforzados y valientes. La presencia del Señor se hizo sentir confirmando su palabra en nuestros corazones.
Terminado el Devocional, los hermanos ciclistas salieron en dos grupos a predicar el Evangelio en la vía pública, por las poblaciones adyacentes al templo, los jefes y ayudantes se reunieron con el propósito de conversar y estructurar los fines y metas de este movimiento ciclístico, para lo cual se nomina una directiva de cinco miembros, que serán los encargados de asumir las tareas organizativas de este y futuros encuentros.
La Directiva quedó constituida por los siguientes Hermanos: Presidente, Jair Espinoza, de la 1ª Iglesia de Peñalolén; Vicepresidente Domingo Varas de Los Andes; Secretario, Eduardo Andrade, de Colón Oriente; Tesorero, Luis Sepúlveda, de Estación Colina y Corresponsal, Juan Salas, de Quilicura.
A las 3 P.M., nos reunimos todos los ciclistas en el Templo, y el Hermano Jair Espinoza, dio a conocer a los presentes la directiva nominada, la que trabajará asesorada por los siguientes pastores consejeros: Presbíteros Juan Varas Órdenes, de Los Andes, Elías Moncada Martínez, de Renca y Enrique Villalobos Jofré, de Cerro Navia, lo que fue aprobado con beneplácito por los presentes.
A las 16 horas salimos en nuestras bicicletas, junto a la hermandad de la Iglesia anfitriona a predicar el Evangelio en la vía pública, lo que produjo un impacto impresionante en la gente que nos veía, puesto que Dios tocaba nuestros corazones, y alabábamos al Altísimo con todo nuestro ser.
La reunión nocturna estuvo a cargo de nuestro Presidente, Hermano Jair Espinoza, quien basado en la 2ª Epístola a Timoteo cap. 2 nos instó por el Espíritu de Dios a esforzarnos en la gracia que es en Cristo Jesús. En medio de la reunión, la presencia del Espíritu Santo tocó nuestros corazones, y hubo llantos, danzas, carreras, marchas, saltos de alegría y alabanzas por doquier, lo que nos llenó de poder y deseos de trabajar en nuestros campos, con toda alegría y solicitud.
La Escuela Dominical del día siguiente, fue llena de la gloria de Dios, y no deseábamos que terminara. Nos quedó un dulce sabor de alegría, paz y anhelos de superación, por lo que rendimos la gloria y la honra a nuestro Dios.
Agradecemos las ricas atenciones de que fuimos objeto de parte de nuestros pastores dueños de casa, como de toda la hermandad que nos atendió como a príncipes del Señor. Sea el Altísimo Dios, en su amor infinito recompensado ricamente a cada uno de ellos por esta demostración de amor fraterno.
REVISTA SOL DE JUSTICIA
IGLESIA UNIDA METODISTA PENTECOSTAL
NÚMERO 86
ABRIL-MAYO-JUNIO DE 1988